De las Despedidas màs difíciles, pero que sanan el alma

Publicado el 19 de diciembre de 2024, 9:35

Una de las despedidas más difíciles ocurre cuando amamos a una persona, y al mismo tiempo, vemos que no es posible construir una relación sana a su lado.

Es un momento de profunda introspección, donde el corazón y la mente se debaten entre quedarse o partir.

Pues quedarnos implicaría seguir esperando cambios que no llegan, tolerar acciones que nos duelen, aceptar el mínimo esfuerzo, el desinterés, el desamor y por qué no esas acciones que sabemos no están bien ante nuestros ojos, pero como ante los ojos de la otra persona es algo "normal", seguimos aguantando. Y sucede el llegar a perderse en el intento de no perderle. A veces, la esperanza nos ata a situaciones insostenibles y ese miedo ese nudo en la garganta, ese hoyo en el estómago hace que no queramos ver lo que en realidad sucede y no soltar.

 

Nos aferramos a la idea de que las cosas mejorarán, pero la es que no siempre sucede así. La valentía está en reconocer cuándo es momento de soltar y dejar ir. 

Sabemos que irnos dolerá; pero será la ruta que nos lleve a sanar. El dolor de la despedida es inevitable, pero también es el primer paso hacia la curación. A alejarnos de lo que nos lastima, permitimos que nuestras heridas cicatricen. Es un acto de amor propio y autocuidado.

 

En cambio, quedarnos solo seguirà abriendo la herida más y más. Permanecer en una relación tóxica o insatisfactoria prolonga el sufrimiento. Cada día pasamos en esa situación, la herida se profundiza. Es así como si estuviéramos rasgando una herida abierta una y otra y otra vez, pero jamás cicatriza. A veces eliges irte, no por falta de amor a esa persona, suele pasar que sea o que más amas y que en ese camino de querer permanecer y ayudar y no soltar y no perder te hayas perdido a ti mismo, así que es tu amor propio que te mueve a cuidarte. Y con amor te vas. La decisión de partir no es un acto de falta de amor hacia la otra persona, sino un acto de amor hacia uno mismo. Es decir: " Me amo lo suficiente como para no permitirme ser feliz, la vida se va en un suspiro para día con día vivir así".

Y en ese amo propio, encontraremos la fuerza para decir adiós, estar en PAZ y seguir adelante. Recuerda que cada despedida es una oportunidad para crecer, aprender y transformarte. A veces, el mayor acto de amor es eso ....... SOLTAR, soltar aquello que no quiere quedarse, soltar aquello que ya no nos aporta, que ya no nos nutre para dar espacio a nuevas semillas, nuevas alegrías simplemente nueva vida.

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